La mayor distribuidora de energía del país informó un millonario
rojo que la llevó a tener patrimonio neto negativo. De no modificar la
situación, podría hasta perder la concesión.
A pesar de los objetivos oficiales de liberar las tarifas de las
empresas de servicios públicos para sincerar los precios y permitir a
las empresas concesionarias la recomposición de sus finanzas, la
situación de Edenor se volvió a tornar complicada. La mayor
distribuidora de electricidad del país perdió $ 1842 millones durante
los primeros nueve meses del año. Es decir, $ 7,6 millones diarios. Por
el contrario, el año pasado durante el mismo período había informado una
rentabilidad de $ 938 millones.
La cifra ahora informada la vuelve a colocar muy cerca de su disolución,
al tener patrimonio neto negativo. De hecho, la propia compañía informó
a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires su complicada situación al
presentar los resultados del ejercicio correspondiente al período
comprendido entre enero y septiembre de este año.
“Esta situación de incertidumbre junto al incremento en el costo de los
sanciones y penalidades, entre los principales efectos, generaron un
quebranto que llevó a la sociedad al cierre del período a presentar un
déficit patrimonial de $ 317,2 millones”, se sostiene en el documento
enviado también a la Comisión Nacional de Valores (CNV).
En este sentido, Edenor advierte que de mantener dicho déficit
patrimonial al final del presente ejercicio, “quedará encuadrada en
causal de disolución por pérdida del capital social en los términos de
la Ley de Sociedades”. Por eso mismo, aclara que su directorio “se
encuentra realizando todas las gestiones a su alcance para revertir esta
situación”.
Para la compañía, los motivos por los cuales se encuentra nuevamente en
una situación de incertidumbre acerca de su futuro se debe a una
combinación de situaciones que mezclan las medidas judiciales que
frenaron los aumentos tarifarios; las multas aplicadas por el Estado por
varios cortes de luz a sus clientes y la devolución de los montos que
había cobrado en su zona de concesión que, por los amparos, debieron ser
devueltos.
No es la primera vez que Edenor debe afrontar un eventual quebranto que
la pone al borde de la pérdida de la concesión. En marzo del año pasado,
el gobierno kirchnerista le giró cerca de $ 2000 millones a último
momento con el objetivo de impedir la disolución de la distribuidora
propiedad del holding Pampa, cuyo principal accionista es el empresario
Marcelo Mindlin. En ese momento, Edenor había informado pérdidas por $
779,71 millones.
El dinero la ponía, como en esta oportunidad, en situación de patrimonio
neto negativo y al borde del comienzo de un proceso de liquidación,
según las normas de la Ley de Sociedades.
El gobierno kirchnerista le giró entonces el dinero con el cual Edenor
pudo maquillar su balance a la vista de los inversores y las autoridades
regulatorias. De todos modos, fue un cambio en un asiento contable que
le permitió descontar parte de la deuda millonaria que tiene con
Cammesa, el organismo a cargo de regular el mercado eléctrico mayorista.
Como el patrimonio neto se calcula mediante la diferencia entre el
activo y el pasivo, la reducción del rojo con la administradora del
mercado eléctrico le evitó entrar en un proceso de liquidación.
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